Reset
A estas alturas del año, plantear un reset es algo sano y necesario.
Reset es un término anglosajón que en español tiene varias referencias o traducciones:
Reiniciar: la más común en tecnología (reiniciar un sistema, dispositivo, app…)
Restablecer: volver a un estado previo o por defecto.
Poner a cero / Empezar de nuevo: más metafórico, usado en productividad, bienestar o desarrollo personal.
Por otro lado, si tienes curiosidad de dónde viene el término en sí:
El término reset viene de la unión del prefijo “re-” (volver a) y de “set” (configurar, fijar, establecer).
Su origen se sitúa en el mundo técnico y mecánico del siglo diecinueve y principios del veinte, donde to set se usaba en relojes, instrumentos de precisión y maquinaria para referirse a ‘poner en un estado determinado’.
Cuando algo se desajustaba, se hablaba de resetting para devolverlo a ese estado inicial.
Con la expansión de la informática en los años 60–70, reset pasó a ser un término clave:
Primero en computadoras primigenias y paneles de control,
Después en electrónica de consumo (el famoso “botón de reset”),
Al final en software, interfaces y entornos digitales.
A partir de los años dos mil, el concepto dio el salto al lenguaje cotidiano y la productividad personal, como metáfora para ‘empezar desde cero’, ‘romper un bucle’ o ‘volver a un punto sano’.
La palabra reset nació en el mundo técnico mucho antes de que llegara a nuestras vidas digitales. Del inglés re- (volver a) y set (establecer), se usaba ya en el siglo XIX para “poner de nuevo en posición” un reloj o un mecanismo. Décadas después se convirtió en el botón rojo que todos conocemos en los ordenadores: el salvavidas que devolvía todo a su estado original cuando algo se bloqueaba. Hoy, esa metáfora tecnológica se cuela en nuestra cabeza cuando necesitamos parar, borrar ruido y restablecer lo que importa.
De todo lo anterior y en base a lo que te quiero contar hoy por aquí, yo estoy ahora mismo en medio la segunda definición: restableciendo -sobre todo prioridades y cosas a las que les quiero dar auténtica prioridad- y de lo último en ’volver a un punto sano’.
Restablecer prioridades
No recuerdo en cuántas ocasiones te lo he comentado, pero estoy seguro de que ya te he dicho más de una vez que siempre me cojo dos semanas para cerrar el año que se va y plantear el año que entra.
Esas semanas intento que coincidan con la última de diciembre y la primera de enero -o dentro de la horquilla de la segunda quincena de diciembre, o primera de enero-
Este año, sin embargo, quiero hacer un reset más profundo y más necesario, así que es probable que ‘pare máquinas’ desde el quince de diciembre y que no las vuelva a ‘reiniciar’ hasta que sienta que he restablecido, al cien por cien, todas mis prioridades importantes.
Para eso, va a ser fundamental:
Darle importancia a los proyectos en base a las ganas, motivación e impacto que produzca con ellos: quiero hacer las cosas con más calma, sin tantos picos y sobre todo centrarme en cosas en las que pueda aportar valor, así que tocará dejarlo todo bien estructurado, sistematizado y automatizado -con las tareas más cotidianas y repetitivas- para no terminar quemados con gestiones del día a día.
Retomar el GTD (‘Getting Things Done’) de nuevo, para priorizar lo que es realmente importante y gestionar bien el número de tareas diarias que me ‘impongo’.
Volver a salir de casa y conectar con personas más veces a la semana. Volver a espacios de coworking, plantear más cafés -personales y virtuales-, participar de forma activa y constante -día a día- en las comunidades en la que estoy implicado. Para que eso me ayude con los proyectos en los que estoy y para conseguir nuevos proyectos.
Participar en más eventos y redes profesionales de forma directa. Dejarse ver, conectar y comunicar es la mejor forma de crecer, personal y profesionalmente.
Hacer delegando y con las líneas rojas bien marcadas. Pero bien marcadas de verdad y cuanto toque ‘cerrar el portátil’, se cierra y punto -pase lo que pase-.
Hacer de forma sana, equilibrada y con cabeza. Lo primero, siempre, es la salud, lo demás, es secundario.
Volver a un punto sano
En esta parte, lo tengo más ’sencillo’, la teoría está clara, pero exactamente igual que con el hábito de los entrenamientos, tengo que construir un hábito con un compromiso elevado con cada una de estas cosas:
Salir de rutinas insanas y romper bucles de tareas sinfín. La lista de tareas -si no lo corriges- es como un cáncer que no para de crecer y de la misma forma, ‘te va matando’ silenciosamente.
Marcar máximos diarios. O visto de otra forma, tener un mínimo de tareas viable, o lo que es lo mismo, realizar una cantidad de tareas suficientes -y asumibles, por supuesto- como para poder terminar el día satisfecho. Lo demás, es una auto-imposición innecesaria.
Equilibrar salud y trabajo al cien por cien. Esto es algo que tengo bastante avanzado, pero además del deporte, hay otros aspectos a nivel de salud que tengo que cuidar y darle espacio, sin que sea el trabajo -u otros proyectos- lo que lo ocupe.
Dejar más espacios para aprender, conversar, compartir y construir en red. Quizás lo que más me ha pesado este año -aunque lo he podido corregir en algunos aspectos- y algo en lo que pondré MUCHO FOCO en 2026.
Buscar el punto de equilibrio entre lo hecho y lo prioritario. Esto es un refuerzo de los puntos 1 y 2. Destacando el centrarme en las tareas/proyectos prioritarios y viendo cómo encajar a medio, y largo, plazo otras tareas/proyectos secundarios -o eliminándolos directamente-.
Otras flipadas 🤓
Esta semana te dejo sólo una cosa en otras flipadas, prometo volver a ponerme las pilas la semana que viene.
El próximo 2 de diciembre estaré en Madrid participando como speaker en AI for Better, una iniciativa de Ashoka España con el apoyo de Google.org que lleva dos años impulsando proyectos de inteligencia artificial con impacto social:
📅 2 de diciembre de 2025
🕚 11:00–13:00h
📍 MIL- Madrid Innovation Lab
💻 Disponible también por streaming
¡Hasta la próxima! 👋




Que me ha servido mucho para reubicarme, reajustar y tomar decisiones. Estos resets son necesarios para continuar o redirigir caminos. Pero, si no los tomamos ¿Cómo vamos a ser capaces si quiera de discernir, cuestionar o evaluar esos caminos?
Eso te cuento Carlos, que no es poco jaja
Qué necesarios son Carlos, yo vengo justo también de un reset...como su acepción primitiva indica...¡¡qué necesarios son, a veces!!