Eres tu peor tú [Actualizada]
Entre la auto-exigencia y la 'Oda al Aburrimiento' hay un debate que se plantea interesante y el resumen (¡Spoiler!) es que tú, eres tu peor tú.
Otro día delante del teclado, debajo de la luz de un flexo y redactando para este proyecto que empezó el pasado 24 de abril.
Sí, a lo tonto ya han pasado 8 meses desde que comencé a ‘Dar Tecla’ por aquí y ya son unas cuántas las reflexiones que he compartido contigo.
Como siempre, no voy a mentirte y el título de hoy no está carente de un poco de Clickbait y busca ‘picar’ un poco en tu curiosidad (sobre todo porque cuando hay cosas que tocan el ‘tú’, siempre hay algo de ‘ego’, ‘curiosidad’ o ‘respuesta’ que buscar)
Pero no te preocupes, que el tú de hoy va de mí, o de yo, vamos, que te voy a hablar de mí (para variar) y de cómo se ha ido cerrando este 2023. Creo que en el fondo esto va a ser una continuación1 de la última newsletter que compartí contigo: Título pendiente.
El hecho de escribir estas palabras, como casi siempre, ha tenido varios activadores y, como casi siempre, parecen puntos inconexos, pero es que los puntos sólo se conectan cuando les ponemos sentido y miramos un poco hacía detrás.
El primero de estos activadores fue una Carta al Director del Diario El País que rezaba lo siguiente:
“La era de la productividad se ha convertido en el periodo en el que la ciudadanía siente que más pierde el tiempo. No se debe a la ausencia de actividades diarias, sino a la sensación de no alcanzar jamás la meta que se espera. Siempre hay una formación más, una hora más de trabajo, un deseo más que tachar en la interminable lista de sueños, etc. La era de la productividad se ha convertido en la de la insatisfacción. Jamás es suficiente, pero siempre faltan horas en el día"2
Que fácil y que sencillo es conectar con las palabras cuando estás viviendo una situación como la que se comenta ¿Verdad? ¡Ay! Productividad, cuanto hemos hablado de ti, cuánto nos queda y qué engañados nos tienes a todos. Pero, paciencia, que volveré contigo un poco más adelante.
El segundo activador, fue una canción y es que no sé porque coño, leyendo esto, pensando en que he ido un poco ‘petado’ estos meses, pensando en mi adolescencia3 y dándole vueltas a qué viene el final del año, un periodo en el que intentó poner en marcha un pequeño ejercicio de reflexión, en el que cierro el año que se va y abro el año que se viene. Sea como sea y como te decía, este segundo activador fue la canción ‘Hombre en el Espejo’ de Melón Diesel4 y es que el tema es MUY de adolescencia, de reconocerte en el espejo, en fin, todo es cúmulo de cosas que te hacen darte un repaso a ti mismo5
Esta mezcla de identificación, como mi yo actual y mi yo adolescente, me llevó hasta otra de las cuestiones/temas sobre los que he estado leyendo más recientemente...
Una oda al aburrimiento
Que curioso es todo esto, volver a conectar puntos, adolescencia6 con aburrimiento, presente con productividad sin tino, intentar verlo todo con perspectiva y entre medio, una frase que se me quedó grabada: una oda al aburrimiento.
Y para mis adentros, que creo que de este tema ya te he hablado, vuelve a salir esa sensación del p*** síndrome del impostor, una imagen: yo hablándote de calma, de slow, del rural, de salir a la montaña a conectar y por otro lado, yo dándole al teclado, cerrando el portátil a las mil, volviendo a asumir mucho más de lo asumible y planteándome si el tiempo que estoy invirtiendo, y que no va a volver, está bien invertido.
Dentro de este tema, la frasecita de la oda al aburrimiento, no es mía, en parte se le atribuye a Byung-Chul Han.7 En una entrevista que está MUY bien y que hizo en el 2022 en el medio Cultura Inquieta8 lo expresa perfectamente:
“Aburrirse es positivo porque nos permite divagar, pensar, reflexionar. El filósofo surcoreano critica la hiperactividad y el multitasking contemporáneos y aboga por una atención profunda para disfrutar de la cultura.”
¿Qué contraposición, eh?
“La era de la productividad se ha convertido en el periodo en el que la ciudadanía siente que más pierde el tiempo. No se debe a la ausencia de actividades diarias, sino a la sensación de no alcanzar jamás la meta que se espera.” VS “Aburrirse es positivo porque nos permite divagar, pensar, reflexionar.”
Y es precisamente eso: el exceso de expectativas que le damos a nuestro tiempo en contraposición con la intención de aprovecharlo. Esa sensación de que si no lo rellenamos con algo estamos haciendo algo mal y por lo tanto nos castigamos intentando hacer más cosas en otro momento, terminando de trabajar más tarde, apuntándote a un curso más, o haciendo, vaya usted a saber qué, para rellenar esas horas vacías, no vaya a ser...
Hoy, en esta penúltima newsletter del año, quiero levantar una copa, de lo que sea, y hacer una oda al aburrimiento, pero una oda de verdad: un brindis por hacer cosas sin mirar el reloj, por no contar el tiempo que vamos a invertir en algo, por no salir corriendo a la siguiente cosa... Un brindis por tener más tiempo para aburrirnos, pero aburrirnos de verdad.
En serio te digo, que creo que es una ejercicio cada vez más necesario, simplemente pararte y ser consciente de lo que tienes alrededor, de ser consciente de que estás ahí y de ser consciente de ti mismo.9
Auto-exigencia
“Siempre hay una formación más, una hora más de trabajo, un deseo más que tachar en la interminable lista de sueños, etc. La era de la productividad se ha convertido en la de la insatisfacción. Jamás es suficiente, pero siempre faltan horas en el día.”
Esta segunda parte de la frase de Lidia, me permite llegar al segundo punto de esta newsletter: La auto-exigencia y esa ‘realidad’ que hay detrás de la misma y es que si muchas veces te paras a reflexionar ¿Qué hay detrás realmente de todo lo que nos exigimos? ¿Por qué intentamos llenar todo el tiempo posible y seguir engordando esa lista interminable de sueños? ¿Qué hay detrás de producir tanto? Y sobre todo ¿Para qué?
Creo, y digo solamente eso, creo, que en el fondo es una huída hacía delante ¿Evitar pensar, tal vez? No lo sé. Si hay algo que sé, o que al menos intuyo, es que está mal, al menos en parte, o esa es la sensación que tengo. Por un lado sé que hay que invertir, hay que sembrar para que algunas cosas, al tiempo, terminen germinando, sobre todo en una sociedad en la que cada vez queremos resultados más inmediatos, pero por otro lado, creo que no es necesario exigirnos tanto, hacer tanto o querer conseguir tanto y que muchas veces lo hacemos sólo para llenar algún vacío que tenemos (o al que no queremos enfrentarnos)
En la época de la productividad, de la auto-exigencia, de los anti-aburridos, sólo sé que tú, eres tu peor tú.
Otras flipadas 🤓
Ya lo compartí por redes sociales, pero por si no lo viste, te dejo por aquí el video de mi charla en formato ‘Pecha Kucha’ en el Foro Géiser 2023.
Esta semana, con un poco de retraso ha salido el último episodio de Pulsa el Botón (episodio número 6) con Juan Barbed. Hablar, hablamos de todo: emprendimiento, Imagine Creativity Center (un proyecto en el que hemos coincidido ambos en momentos diferentes), inquietudes, salud física y mental, y de emprender, pero desde el lado humano de hacerlo. Las aventuras de Juan son brutales y creo que merece la pena escuchar todos los aprendizajes que compartió conmigo.
La última recomendación que quiero dejarte hoy por aquí es el libro: ‘Tan difícil, como raro’ de Juan Vilá.
O un cierre/desenlace.
La misma viene firmada por Lidia Ana Pérez Sánchez, de Málaga.
Quizás porque hace poco terminé de leerme ‘Tan difícil, como raro’ de Juan Vilá, libro que me encantó y que es un tanto duro, pero eso sí, 100% recomendable.
Sí, si no has oído hablar de este grupo gibraltareño de los 90’s no pasa nada, era muy típico de aquella época, con temas como Grita, Niña del Sur o Mundo Irreal.
Aunque tengo que admitir, que también y a pesar del ritmo, tiene una parte positiva en la que insta a salir de ese estado de ‘apatía.’
En los noventa y sin Instagram.
Filósofo surcoreano que ya te comenté por un libro que escribió hablando sobre cómo creemos que nos estamos realizando, cuando realmente nos estamos auto-explotando, como ciudadanos, como personas y sobre todo como ‘trabajadores’, aún más los ‘autónomos.’
Que desde aquí te animo a seguir.
Que aunque no lo parezca, a veces no lo somos.



